CONFESIÓN

José Coy / Reflexiones/Otros / / 0 Comments / 6 likes

¿Por qué no tengo una cuenta de Instagram? ¿Por qué no hago lo que hago a través de Instagram? Sería mucho más efectivo y “aceptable”, más exitoso, seguro… Todo es ponerse, saber venderse, entrar al trapo. ¿Por qué, pues? ¡Por qué no hacerlo! Porque me interesa el hilo emocional que podamos esculpir con una serie de imágenes aparentemente desconectadas. Palabra clave: serie.

Mi vida, la vida, es muy dispersa, demasiado escurridiza e incontrolable, no percibida en sus matices (o recovecos) sino a través de un esfuerzo mental (o creador) que casi nunca estamos en condiciones de ejercer, por falta de tiempo, concentración, costumbre o contexto propicio, nos decimos. La experiencia, el momento presente, lo que está desfilando ante los ojos ciegos y el alma dormida, fluye y se te escapa, apenas si te roza en su constante gotear sin penetrar el armazón de la emoción o el intelecto. En consecuencia, la confusión y el estupor aumentan, cada día más partícipes del juego que es vorágine de inanidad y carencia de sentido o de relieve. Cada día más ajenos. Cuanto más acotado y fragmentario, más muerto el ser, el tiempo. ¿Definir el qué? ¿Definirlo cómo?

Alzo la vista y me tropiezo con el triste y patético empeño del que erige un artefacto que descifre el canto antiguo y planetario. Para ello, no basta con rasgar algunas notas mutiladas que añadir a la masacre, aquí y allá, morritos y tus dedos en la playa; hay que componer y dirigir la melodía, torpemente, como se pueda, muy poco a poco, hasta entender. Hay que marcharse. A mí me ayuda ese diálogo a fijar las impresiones que me asaltan, me sirve de soporte para el lienzo que es conjunto. En ese sentido, Instagram sería una concesión más a la filosofía del despiece y el darlo todo mascadito. Sería interiorizar, más aún, la fragmentación y el desarraigo, la literalidad más vacua: instantaneidad en conserva.

Por mi parte, apuesto por cambiar de paradigma; defiendo el hilo emocional del que partimos; me enredo con la música vital de las esferas.

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