Tailandia

Dos semanas de calles, reflejos, visiones, figuras, presencias, miradas y ruinas, ventanas y luces nocturnas. Sin títulos. Sin ruta. Infancia y vejez. Labor y descanso. El viaje y el sueño. El mar y la jungla, muy lejos. Expectativa y realidad enfrentadas. La enseñanza, si existe (o fuera posible), es no confundir el mapa y el territorio, la odisea será interior o no será, como en el quietismo de Pessoa, así que evita la tienda de regalos al salir: Don’t exit through the gift shop, diría Banksy. He estado en Tailandia y la he disfrutado… ¿La recomiendo? Depende de ti. Lo que verás ya está en tus ojos.